domingo, 6 de junio de 2021

Con clase: Un pez cebra en el IES La Flota

                     
Durante varias semanas de mayo, el alumnado de primero de la ESO ha formado parte de un proyecto escolar de investigación con un pez cebra, Danio rerio, a iniciativa del Departamento de Biología.

Gracias a un proyecto con el IMIB, ha sido posible llevar a las aulas de varios centros, incluido el IES La Flota, un pez muy utilizado en ciencia. Esto ha permitido a los estudiantes la oportunidad de trabajar como pequeños científicos. Un grupo de alumnos de 1º ESO B nos muestran sus conclusiones y nos ofrecen un reportaje acerca de cómo se realizó esta actividad dirigida por su profesora de Biología, Ma Luisa Juárez.


“¡Danio y el ser humano tienen más de un 70% de ADN igual!"

Se trata del pez Danio rerio, también conocido como pez cebra. Como cuenta Manuela Carnero, “a simple vista es un pez totalmente normal, un pez corriente como cualquier otro pero, ¿y si miramos de cerca?” Esta alumna tiene claro por qué es tan útil este pez para la ciencia. “¡Danio y el ser humano tienen más de un 70% de ADN igual! ¿Qué quiere decir esto? Que debido a nuestra similitud puede que enfermedades todavía no muy conocidas les pueda afectar a ellos igual, con lo cual también quiere decir que la recuperación o vacuna también será la misma. Por eso experimentan con ellos.”


Luz, agua y temperatura


Celia Romera nos relata que “se hicieron tres grupos de alumnos, con el fin de poder investigar sobre tres factores que pueden alterar el crecimiento y el desarrollo del pez […]Para ello estuvimos observando los avances que se daban en los peces durante una semana.” 

Rocío Carrilero nos muestra en su informe cada uno de los factores que cada grupo analizó en la evolución de Danio:


    la luz y la oscuridad

    el tipo de agua

    la temperatura


 Al principio, todos los alumnos establecieron unas hipótesis, en las que expresaban lo que creían que iba a pasar. Estas hipótesis fueron bastante acertadas, como resalta Manuela.


En el laboratorio 


Marina Peñafiel estaba en el grupo que analizaba la influencia de la luz en el crecimiento de Danio. Nos cuenta que el IMIB trajo al instituto larvas de peces cebra.  Y que “estuvimos trabajando con los peces en el laboratorio con nuestra profesora de biología María Luisa. Cuando nosotros llegamos, ya estaban puestos en las placas petri, pero lo primero que tuvimos que hacer fue separar los peces muertos y los vivos, para saber con cuántos peces contábamos para hacer el experimento. Y ya, una vez que sabíamos con cuantos contábamos, los separamos en diferentes placas. Una en la oscuridad y la otra a la luz.” Rocío, también en este grupo, apunta que cada miembro del equipo se encargaba de realizar una tarea. “Algunas personas se encargaron de contar los huevos vivos y los muertos, otros, con una pipeta petri, se encargaron de sacar los muertos y ponerlos a parte y ya, por último, otros, apuntaron todos los datos en una libreta”. Kiril Sablín  nos cuenta cómo procedieron y las conclusiones de este primer grupo “Unos (larvas de peces) los pusimos en una caja a oscuras y otros los pusimos fuera, en el laboratorio, para que les diera la luz natural. Después de aproximadamente una semana y media, Ma Luisa nos dio una foto con la evolución”. Las conclusiones nos las expone, con gran claridad, Luca Pastore:” En la luz natural, los peces se desarrollan más rápido y su color es más claro. En la oscuridad, el desarrollo era más lento y su color era más oscuro.” Carla Saura da un detalle significativo: "Hemos dado a la conclusión que no ha habido diferencia de muertes de entre los que estaban con luz y los que estaban con oscuridad, pero se han desarrollado más rápido los que tenían la influencia de la luz. Los que han estado en la oscuridad, eso sí, el último día estaban más grandes y tenían un color más oscuro."


En el grupo que estudió en qué tipo de agua se desarrollan mejor estaba Celia. Este grupo experimentó con dos marcas de agua embotellada y, como conclusiones finales, obtuvieron que no había una gran diferencia entre ambas, ya que, entre los peces con una marca de agua y los peces con otra, no se han notado grandes cambios.


Por último, Manuela nos habla de su experiencia en el grupo que observó y analizó la influencia de la temperatura sobre Danio. “Lo primero que hicimos fue dividir a los huevos de los peces en dos placas. Una iba a estar a 25º y otra iba a estar a 28º y los dejamos allí durante varios días. Después de 2-3 días contamos las muertes y la cantidad de peces que habían salido de su huevo. Comparamos la tasa de mortalidad de ambas placas y llegamos a la conclusión de que a 28º  un pez Danio vive más y mejor, porque de la otra  manera se morían más de lo normal”.


Un proyecto que acerca la investigación a las aulas


Celia destaca que esta iniciativa pretende animar a los jóvenes a ver cómo es ser un científico y a poder serlo de mayor y Berta Cerdá ve en este proyecto "una manera de que los jóvenes nos acerquemos a la investigación, tengamos modelos..."


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