jueves, 22 de diciembre de 2016

¿Has sido buena este año?

Natalia, 2º ESO D

Como cada año, Juan bajaba muy ilusionado el día de Navidad, deseando ver los regalos que Papá Noel le había dejado la noche anterior, y este año, esperaba aquel momento con más ilusión que nunca.

            Nada más levantarse, bajó las escaleras rápidamente y se dirigió al salón, donde Papá Noel solía dejar los regalos, justo al lado del árbol de Navidad. Miró por todas partes, los regalos parecían no estar; recorrió cada una de las habitaciones de su casa, pero no encontró nada.


            Cuando bajaron sus padres para desayunar, Juan les preguntó si habían visto sus regalos, pero su respuesta no pudo asombrarle más; sus padres no solo contestaron que no, sino que además le dijeron:

-         De todas maneras, por qué ibas a recibir regalos hoy, no es tu cumpleaños.

En ese momento, Juan se quedó sin palabras; ¿cómo que por qué iba a recibir regalos?, pensó para sí mismo.

-         Pero es Navidad – dijo-
-         ¿ Y eso qué tiene que ver?- respondió su padre-

Juan no podía creer que sus padres se hubiesen olvidado de la Navidad.

            Aún así, como cada año, Juan asistió junto con sus padres a una gran comida familiar que tenía lugar en casa de sus abuelos. A Juan le encantaba ya que era una de las pocas ocasiones en las que toda la familia se reunía y en la que podía  ver a todos sus primos.

            Aquel día, como cada año, sus primos trajeron algo de lo que habían recibido por Navidad, todos menos Juan.   

            Él seguía preguntándose por qué Papá Noel se había olvidado de él este año, pero no encontró respuesta alguna.

            Entonces recordó aquel día que le contestó mal a sus padres, aquel otro que no hizo los deberes, o cuando la profesora de Matemáticas estuvo a punto de mandarle al despacho de la directora; y justo en ese momento, todo conectó. Juan comprendió lo que había ocurrido con sus regalos. Recordó cuando su madre le decía de pequeño que si no se portaba bien, Papa Noel no le traería ningún regalo y él se portaba genial para que eso no ocurriese, pero con el tiempo, Juan había dejado de creer en esas palabras, pues estaba seguro de que eso no ocurriría nunca, hasta aquel día.

            No podía creerlo, él siempre había confiado en que aquello era simplemente para que se comportase adecuadamente, pero no, al final se había cumplido.

            Juan estaba muy arrepentido y lo único que quería era volver atrás y arreglar lo que había hecho, pero para qué engañarse, eso era imposible.

            De repente, Juan abrió los ojos y de un salto se puso de pie, por suerte, todo había  sido un sueño, bueno, una pesadilla. A partir de ese momento, Juan no volvió a comportarse de forma que tuviese que arrepentirse posteriormente.

            Por primera vez, no quiso que sus sueños se hiciesen realidad.



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