lunes, 25 de abril de 2016

Entrevista entre Cervantes y Shakespeare

Ana y Marina, B1ACI

*Suena música de introducción al programa: los diez primeros segundos del Asereje; junto con “¿Qué pasaría si Miguel de Cervantes y William Shakespeare se hubiesen encontrado? IES La Flota presenta en exclusividad mundial esta confluencia.”*

PRESENTADOR: Buenas noches, sí, efectivamente esta es una exclusiva mundial porque por primera vez ustedes podrán observar frente a frente al gran escritor español don Miguel de Cervantes, el autor de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha y otras obras importantes como La Galatea y Novelas ejemplares; y sir William Shakespeare, uno de los mejores dramaturgos de la literatura universal.
Este es un primer reportaje para la televisión entre ambas figuras de la literatura mundial.
Sé que están my interesados en conocer los detalles de la conversación entre los dos… Pero antes quiero narrarles algunos aspectos ligados a esta entrevista. En primer lugar, Miguel de Cervantes vive actualmente en Madrid y viaja a Londres , donde reside Shakespeare, a una reunión literaria organizada por el propio poeta británico a la que asistieron otros escritores de relevancia como Calderón de la Barca, Quevedo, Alexandre Hardy, Francis Bacon y otras figuras de la literatura de Europa. En esta reunión muy alegre y muy amena se plantea la posibilidad de una conversación entre Cervantes y Shakespeare.
Sin más dilación; Miguel de Cervantes, soldado, novelista, poeta y dramaturgo español; y William Shakespeare, dramaturgo, poeta y actor inglés.


(Shakespeare y Cervantes fingen que hablan)


SHAKESPEARE: Yo siempre he querido dedicar mi vida exclusivamente a ser actor pero me pagan muy bien escribiendo obras de teatro.

CERVANTES: Ojalá me hubieran pagado igual de bien. Yo no corrí esa suerte. No tuve éxito en ese ámbito.

SHAKESPEARE: Yo es que no puedo negar la calidad de mis trabajos ya que a veces puedo llegar a crear verdaderas obras de arte. He oído que usted también cultiva el género teatral.

CERVANTES: Sí… Es cierto, aunque no ha sido mi punto fuerte… Ya sabes, Lope de Vega es un gran autor y no hay nadie que le haga sombra a El perro del hortelano.

SHAKESPEARE: ¿Tan bueno es?

CERVANTES: Sí, la verdad, aunque tiene a su público ganado… Igual que a las mujeres. Daría igual que escribiese una bazofia… tendría éxito igualmente. ¡Qué mal me cae!

SHAKESPEARE: (Ríe exageradamente) ¡Vaya, vaya! Entonces si que no hay quien lo supere… por lo menos en tu país. Yo soy la envidia del mío y sin necesidad de ser un mujeriego. Cambiando de tema, a parte del teatro, ¿has trabajado algún otro género?

CERVANTES: Sí. Escribí algo de poesía… Pero por desgracia me tocó vivir en la misma época que Góngora y Quevedo, que por cierto no se soportan. Solo hay que leer el poema que le escribe Quevedo… Ese de la nariz.

SHAKESPEARE: Mmm… No lo he leído… Luego me lo enseñas.

CERVANTES: ¡Vale! Oye… Entre tú y yo… ¿Es posible que alguno de los romances de tus obras estén basados en la realidad?

SHAKESPEARE: Bueno, eso es un secreto que me guardo para mí… Aunque siempre estarán mis lectores o investigadores haciendo sus propias teorías.

CERVANTES: Teorías que al no vivir en el mismo país no puedo llegar a conocer… Podrías contarme alguna.

SHAKESPEARE: Pues… Concretamente Sueño de una noche de verano. El romance de esta obra creen que está basado en el de mi esposa Anne Hathaway y mío.

CERVANTES: Tiene sentido. Bueno, sé que ha sido cosa mía pero no nos desviemos del tema. Dejemos los líos amorosos a un lado y hablemos de cómo ha influido nuestra literatura.

SHAKESPEARE: Me parece correcto. Antes me comentabas que corriste poca suerte en los géneros lírico y teatral pero, si ha llegado noticias a mi país de lo gran escritor que eres, ¿qué es lo que te hizo triunfar entonces? 

CERVANTES: El Quijote, sin lugar a dudas, ya que ha sido traducido a más idiomas que cualquiera de tus obras. No te lo tomes a mal, pero es la primera más traducida tras la Biblia. Aunque bueno, tú ya me conocías, pillín, que incluiste a uno de mis personajes en una de tus obras. 

SHAKESPEARE: No creo que puedas demostrar nada. 

CERVANTES: Es uno de mis personajes, te recuerdo que yo soy su creador. Podría reconocerlo con los ojos cerrados. De todas formas, no sería la primera vez que alguien incluye a mi personaje en una de sus obras. 

SHAKESPEARE: No entiendo. 

CERVANTES: ¿No lo sabes? 

SHAKESPEARE: ¿Saber el qué? 

CERVANTES: Pues nada, un autorucho de pacotilla que continuó mi obra maestra convirtiéndola en una chapuza. Indignante. 

SHAKESPEARE: Ya, pero hay muchos autores pequeños que imitan obras de prestigio… ¿Quizás en busca de reconocimiento? 

CERVANTES: Desconozco cuál sería su intención, pero lo que hizo con mi obra no tiene ni pies ni cabeza. 

SHAKESPEARE: Pero, ¿hizo una mala continuación de tu obra o se cargó a los personajes? 

CERVANTES: ¡De todo! ¡De todo! Pregúntate qué no hizo con mi obra. 

SHAKESPEARE: ¡No puede ser! 

CERVANTES: Como dicen en tu país “the struggle is real”. Aunque no hizo que la calidad de la obra bajase. 

SHAKESPEARE: ¿Cómo es eso? 

CERVANTES: Decidí cortar por lo sano. 

SHAKESPEARE: ¿En cuánto a qué? 

CERVANTES: Me cargué a mi personaje, asegurándome así de que nadie continuase mi obra. 

SHAKESPEARE: Muy inteligente. 
Estaba pensando… Cuando has dicho antes que has influido decisivamente en la literatura universal me has rayado, dejémonos de formalidades, y he caído que yo también he influido muchísimo ya que muchos autores teatrales tomaron prestadas ideas de mis obras. 

CERVANTES: Sabía que un comentario como ese no podías dejarlo pasar. 

SHAKESPEARE: Para qué engañarnos. Además los críticos afirman que soy un gran dramaturgo y que mis obras reflejaron las miserias y grandezas del ser humano. 

CERVANTES: Aunque me meta contigo, nunca he dudado de tu calidad literaria. 
Bueno, el programa está acabando. Pero antes querría agradecer tu invitación a tu reunión de escritores. Ha sido un gran honor conocerte. 

SHAKESPEARE: El placer ha sido mío. Tenía ganas ya de conocer al autor de El Quijote. Espero que volvamos a vernos pronto. Ya me presentarás a tu mujer. 

CERVANTES: (Ríe) Lo mismo digo. 

PRESENTADOR: Señores espectadores, han tenido la privilegiada oportunidad de ver juntas a dos figuras importantísimas de la literatura no solo europea sino mundial. Muchas gracias. 

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