lunes, 21 de marzo de 2016

From Amersham to Murcia

Tom Walter (exchange of Amersham)

I had an excellent time in Spain on the exchange. The Manzanera family were very welcoming upon my arrival. I was a bit nervous to start with but they soon made it very enjoyable. In the days we got to see a lot of the Spanish culture, for example as soon as we arrived we went to a traditional market in Murcia. 
We also had great day trips to Valencia and Cartagena where we saw a lot of the city but also had fun playing football on the beaches and in the streets (where we were allowed). 

It was also very fun seeing what it was like inside a Spanish school. It surprised me how big for cooking it was. I had a great weekend with the family, they took me to an only natural beach where we saw many kite surfers. 
I also went to the Manzanera family beach house on La Manga, the stretch of land in between the “El mar Menor” and the “Mar Mediterráneo”, small and Mediterranean seas. We also saw a traditional Spanish fishing port and had a great meal there, but since carnival was starting it was very noisy but the music was enjoyable. 

My favourite meal was definitively the paella at the Manzanera´s grandparents house. The meal was homemade and amazing. We then sang happy birthday in Spanish to Claudia´s and José Enrique´s grandmother.
My fondest memories of the trip was with the family but also going out in the evenings in many different locations, Carnival was an amazing experience too and an enjoyable night with the exchanges and my friends. 

As well as all the fun, I have learnt a lot of Spanish during my time here.

I´m excited to see everyone again in  Amersham.



domingo, 20 de marzo de 2016

Intercambio a Amersham

 María F., Jesús A. y Jesús V., 3º ESO A

La pasada semana, vivimos una gran experiencia en Amersham, Inglaterra. Hicimos diversas actividades organizadas por el instituto, como la visita a Cambridge , dos días de visita a Londres en los que vimos varios lugares como el London Eye, el Big Ben, etc. Y otras organizadas por la familia como el castillo de Windsor.
Descubrimos un modo de vida diferente, en el cual las comidas eran mucho antes que en España y el clima era bastante frío, aunque en esa semana fue bastante bueno. La gastronomía es diferente a la de nuestro país. Allí hay una gran diversidad de culturas y la mayoría de la gente era muy amistosa.
En general, esta experiencia ha sido increíble e inolvidable y nos gustaría volver a vivirla.

                                                            

Intercambio a la Isla de Man

Elena R., Pablo V., María C., y Ángela H., 3º ESO A
El intercambio a la Isla de Man ha sido una de las mejores experiencias que hemos vivido. Hemos compartido una semana fantástica en compañía de los maneses. Desde el primer momento nos sentimos acogidos por nuestros compañeros ingleses y nos trataron como a uno más de de la familia. 
Visitamos los pueblos más importantes, entre ellos Douglas, Laxey y Ramsey; disfrutando también de paisajes preciosos difíciles de encontrar.

Tuvimos la oportunidad de conocer su sistema educativo y el carácter de sus estudiantes. Dio la sensación de que nos llevamos el clima murciano con nosotros, pues a diferencia de lo habitual en la isla, no llovió ningún día.

La vida manense podría considerarse bastante rural ya que todos vivían en grandes casas rodeadas de naturaleza y silencio. Cascadas, delfines, focas y walabies fueron algunas de las cosas más fascinantes que vimos.

Invitamos a todos aquellos que tengan la oportunidad de ir, a aprovecharla y llevarse un bonito recuerdo.

Recital poético en memoria de Josefina Soria

Carmen S., 2º ESO A
El pasado 17 de marzo, el grupo de 2º ESO A asistió a un recital poético, celebrando el Día Mundial de la Poesía, en la puerta del Museo Ramón Gaya en recuerdo de la poetisa Josefina Soria.
 En el recital, varios de los aficionados de la poetisa y algunos alumnos leyeron algunos de los poemas y juntos, conmemoraron un año más a Josefina, una mujer que luchaba a favor de la igualdad de sexos, siendo una de las pocas mujeres poetas de su época.

jueves, 17 de marzo de 2016

Treinta años y un mes en la mar

Carmen Sola, 2º ESO A

Todo empezó un seis de diciembre. La mañana comenzó tranquila, a las siete el pueblo ya estaba despierto preparándose para un nuevo día, un barco pesquero salía a la mar como todos los jueves, lo que no sabían  era que ese barco tardaría años en volver a aparecer.

Nuestro pequeño aventurero miraba con fascinación el mar mientras que los demás marineros, su padre y su tío entre ellos, preparaban todo para tener las redes listas en el momento en el que el banco de peces que alimentaba su pueblo apareciese.

A lo lejos, se percataron de una tormenta que se acercaba a toda velocidad al pesquero. Trataron de virar sin ningún éxito, ya que el viento era demasiado fuerte para aquel barco. Todos los marineros, incluido nuestro aventurero, a excepción del capitán y de los hombres más fuertes, entraron en el camarote, ya que en la cubierta era prácticamente imposible mantenerse en pie. El pequeño aventurero, mientras tanto, soñaba despierto con las historias de sirenas y otros seres que le contaban desde pequeño, en las cuales siempre había una tormenta y tras esto algo los ayudaba a volver a su hogar.

Una fuerte sacudida hizo que todo el barco temblase, y luego nada. En menos de un segundo el rugido de las olas se silenció y el continuo movimiento del barco cesó de golpe; la calma reinó en el barco y, tras esta, el desconcierto.

Poco a poco, los marineros salieron a la cubierta, donde los pocos hombres que estaban junto al capitán en el momento de la tormenta se arrodillaban mirando a la proa del barco.

-¿Qué ha pasado?, ¿y la tormenta?, ¡poneos en pie!, las preguntas se arremolinaban en las bocas  de los marineros
-Un milagro-fue la única respuesta que dio el capitán antes de meterse en en su camarote.

Los días pasaban, parecía como si hubiesen hecho un pacto silencioso de no volver a nombrar lo sucedido. Con el paso del tiempo, los marineros fueron olvidando lo sucedido. El pequeño, por mucho que le preguntaba a su padre, uno de los hombres que estaban en la cubierta a la hora de la tormenta, no obtenía respuesta alguna, lo único que le decía su padre era que estaban en deuda con el dios del mar y que volviese al trabajo o el capitán se enfadaría.

Tras un duro mes de trabajo el barco volvió a casa, cuando llegaron , esperanzados pensando en su familia, se llevaron una gran desilusión al ver que su único recibimiento eran un par de gaviotas.

El pequeño, su padre y su tío, fueron a su casa, llamaron a la puerta, y una señora mayor y con el rostro arrugado se asomó al umbral de la puerta.

Nada más verlos, varias lágrimas cayeron por su arrugado rostro. Los tres hombres miraron extrañados a la anciana; el pequeño, con su inocencia, se acercó a la anciana.

-¿Mamá?- la mujer abrazó al niño con todas sus fuerzas, una vez se tranquilizó les contó todo lo sucedió.
-¡Habían pasado treinta años!