miércoles, 17 de junio de 2015

Entrevista homenaje a nuestro director

Elena y María, 2º ESO A  


Cuando usted era niño, ¿cómo era su colegio?

Cuando era niño mi colegio era una escuela única para todos los alumnos de Primaria. Recuerdo las paredes de piedra, todo el pueblo en una sola habitación… Esa era la sensación que tenía cuando iba a la escuela: una sola sala en la que solíamos convivir unos 50 ó 60 niños.

Más tarde, cuando tenía 9 ó 10 años, aquello cambió ya que hicieron nuevas escuelas. Sin embargo, no las recuerdo del todo bien.

¿Cuántos años estudió en el colegio y cuántos en el instituto? ¿Era diferente a como es ahora?

En el colegio estuve aproximadamente desde los 6 hasta los 10 años. Con esa edad ya pasé al instituto y allí estudié los cuatro años de Bachillerato antiguo y dos años para formarme como oficial electrónico. Finalmente, hice 8 años en el instituto. Además de que durante un año, con 17, trabajé de profesor.

El colegio y el instituto eran muy distintos a los de la actualidad. La principal diferencia era que en mi pueblo, el Llano de Brujas, únicamente 5 jóvenes llegamos a estudiar en la universidad. Éramos una minoría los que estudiábamos entonces.

En cuanto a recursos, solamente contábamos con los libros. Mi familia no sabía nada de estudios: ellos eran ganaderos y no habían estudiado prácticamente nada. Esto era otra diferencia importante, ya que en la actualidad las familias en general suelen haber estudiado y cuentan en casa con muchos recursos.

¿Qué asignaturas le gustaban más?


Cuando era joven estudié en el Monasterio de los Jerónimos. Eso fue hasta los doce años, y después me fui al I.E.S. Sanje, que está en Alcantarilla.

Como estudiante iba raspando, muy justo. Primero fui Técnico de Electrónica, pero después quise más, y pensé en estudiar Ingeniería. Sin embargo, me encontré con unos compañeros que estaban estudiando esa carrera, y me comentaron que tenían que estudiar muchísimo. Entonces me dio miedo y, finalmente, estudié lo que me era más sencillo y en lo que mejores notas sacaba, las Matemáticas. Al principio no fui consciente, pero después descubrí que me gustaban mucho.

¿Tenía alguna afición?

Lo que más me gustaba en esa época era pasármelo bien, me lo pasaba fenomenal. No recuerdo qué es lo que me gustaba.

¿Recuerda alguna anécdota especial de aquella época?

Sí, las filas para entrar a clase. Se montaban filas en el patio al estilo militar. También oíamos misa todos los días en el monasterio, y hacíamos unos ejercicios espirituales con los Jesuitas, unos ejercicios mentales de reflexión sobre la persona, sobre el ser.... Esos son los elementos que recuerdo más influyentes y más fuertes.
¿Qué estudió en la universidad y por qué?

Estudié Licenciatura en Matemáticas  porque era lo más fácil para mí. Después descubrí que también era lo más bonito.

Recuerdo que en el pueblo, un amigo y yo pasábamos los sábados y los domingos resolviendo problemas. Ese hombre es ahora profesor de Electrónica. Disfrutábamos mucho, ya que para nosotros era un reto intentar encontrar la solución para aquellos problemas. Además, recuerdo que si alguien era capaz de resolverlos y nosotros no, nos dolía. Lo pasábamos muy bien.

¿Cómo era la universidad?¿Qué supuso para usted esa época?


Bueno, la anécdota que os puede sonar más importante es que yo estudié con una promoción de estudiantes que se conoce con el nombre la Promoción Julito. Hubo un ministro que quiso empezar el curso académico en enero y terminarlo en diciembre, en vez de empezar en septiembre y terminar en junio. De este modo, empecé la carrera con la Promoción Julito en enero. El ministro duró menos de un curso.

Esa promoción pasó por la muerte de Franco y por toda la transición. Fue aproximadamente del 72 al 77, y fue muy convulsa en cuanto a huelgas, manifestaciones y cosas  de ese tipo.
Tuve que irme a Valencia a estudiar, y al año siguiente pusieron Matemáticas aquí en Murcia, pero ya me tuve que quedar allí. Recuerdo la noche de la muerte de Franco, cómo cada uno salimos del piso, hicimos auto-stop y nos fuimos a Murcia, sabiendo que habría unos cuantos días de descanso, y, sobre todo, para evitar problemas.

Recuerdo que la policía franquista persiguió a un compañero de piso que era muy activo políticamente, y éste tuvo que huir al extranjero. Al año siguiente, todos los miembros del piso tuvimos que disolvernos, salimos cada uno disparado para evitar que nos tuviese fichados la policía. No se sí me ficharían o no, pero cambiamos de piso.

También recuerdo el hambre de aquella época. Una noche mi cena fue pan duro. Son épocas de la vida, no todo era fácil.
Cuando acabó su carrera, ¿empezó a trabajar? ¿Por qué decidió hacerse profesor?

Empecé a trabajar como profesor a los 17 años, cuando terminé los estudios de Electrónica. Yo iba estudiando un año por delante de lo que estaba matriculado, así que antes de poder entrar en la Universidad tuve que esperar un año. Durante ese curso me contrataron en el mismo colegio en el que estaba para enseñar Electrónica.
            
Más tarde, cuando cursaba el cuarto año de la carrera, me contrataron en Valencia para ser profesor también de Electrónica. Allí pusimos en marcha la Formación Profesional de esta materia en un colegio en el que tan sólo contábamos con un enchufe. Era el único del que disponíamos para una clase de entre 25 y 30 alumnos.
            
Al año siguiente, cuando terminé la carrera, regresé al colegio donde había estudiado. Allí empecé a trabajar ya como profesor de Matemáticas.


Yo realmente quería ser ingeniero, pero debido al esfuerzo que requería aquella carrera, al final me decanté por las Matemáticas. Además, la experiencia de trabajar en la enseñanza cuando tenía 17 años fue muy agradable para mí y eso hizo que mi elección fuera más fácil.
¿Cuántos años lleva en la enseñanza?

Llevo 36 años en la enseñanza oficial.

¿Cómo recuerda sus inicios de profesor?


Huy, recuerdo dos cosas. Una, cómo intenté que los alumnos de cuarto de la ESO (segundo de B.U.P.) aprendieran lo que era la definición de "límite de una función". Era imposible, pero algunos llegaron a aprendérselo, de memoria, claro.

Y también recuerdo que mi primer contrato fue de profesor de matemáticas con inglés. Yo sabía solamente siete lecciones de inglés que había estudiado en el bachillerato antiguo. Pero cuando fui a firmar el contrato, la oficinista me dijo que si no quería el puesto, el que iba detrás lo cogería, por lo que me fui a Jumilla a dar clases de matemáticas con inglés.

Años posteriores me encontré con una madre, presidenta de AMPA, que me dijo:

 -Pepe ¿tú estuviste en Jumilla dando clase de inglés?
 -Sí, ¿no sería a ti?
 -Sí, que mal lo pasaste...

Y efectivamente, lo pasé muy mal. Pero en aquella época faltaban muchos profesores y te ponían a dar clase de cualquier cosa. Aquel fue mi primer año con el ministerio.
¿En cuántos centros ha estado? ¿Cómo llegó a la Flota y cuándo?

He estado en Jumilla, en el IES Floridablanca, en Los Dolores de Cartagena, en Santomera y en La Flota. He pasado por muy pocos centros, cinco en total.
            
Yo quise entrar en La Flota en el año en el que se puso en marcha este instituto, en el que se inauguró. Sin embargo, no me fue posible ya que otro compañero, Antonio Reales, que era más antiguo que yo, obtuvo la plaza. Por este motivo, yo llegué al centro el segundo año, en el curso 1995/96. Desde entonces, he estado aquí.
¿Cómo recuerda nuestro instituto cuando llegó?

Os voy a comentar cómo lo recuerdo yo, y cómo me comentaba hace tres días que lo recordaba una madre. El instituto de La Flota fue el primero que se inició con la ESO, mientras que en el resto de institutos se estudiaba el B.U.P. Este fue un centro experimental.

Entonces, los consejos que daban los maestros a los padres eran que, si el crío iba muy bien, lo debían llevar a un centro de B.U.P. como el "Alfonso", y si el chiquillo iba mal, lo mejor era traerlo a "La Flota", porque la ESO era más sencillita. En los primeros años venían muy pocos alumnos, y se completaba la matrícula con alumnos que procedían de la Comisión de Escolarización, con lo cual era un Centro gueto, un gueto educativo, de gente del extrarradio, gente segregada... Creo que esa situación es el motivo de que ahora el instituto de La Flota sea exactamente lo contrario, un Centro al que la gente quiere venir, al que incluso cuesta trabajo entrar.

Pasamos por una época muy mala los primeros años, pero fue esa situación mala la que hizo que el profesorado diera la vuelta a la tortilla y nos convirtiésemos en uno de los mejores Centros de Murcia, si no el mejor.
¿Cómo llegó a ser director del Centro?    

Yo era Jefe de Estudios. El anterior director estaba un poco cansado y quería descansar, es el actual Jefe de actividades extraescolares, Juan Rosúa. Yo estaba de Jefe de estudios adjunto con él, y había que continuar la labor que se había desarrollado en el instituto, eso me empujó a presentarme. También conté con un grupo de profesores que estaban dispuestos a acompañarme en esa tarea. Era para mi un reto porque siempre he estado ocupado y preocupado por la organización escolar, y acercarme a ella desde la dirección era un reto. Esos fueron los motivos que me impulsaron a esas tareas.
¿Es difícil ser el director de este Centro?

No es difícil ser director si las decisiones están repartidas, es decir, si cada una de las partes del Centro tienen autonomía y un buen funcionamiento. Un ejemplo es la revista, yo no me encargo de dirigirla y tampoco tengo que estar preocupado por revisar los artículos que se publican y los que no. Otro ejemplo son las actividades extraescolares, de las que se ocupa Juan Rosúa: yo no tengo que estar ocupado vigilando su trabajo, ya que él lo organiza todo de manera correcta.
            
Cuando una Dirección cuenta con personas a su alrededor en las cuales se puede delegar, no es complicado, ya que tu único trabajo es resolver dudas y ayudar a tomar decisiones. En ese sentido no es difícil


Aunque por otra parte, en ocasiones sí resulta algo complicado debido a la infinidad de actividades complementarias y extraescolares que realiza el instituto. Además, hay unos 1400 alumnos y muchas facetas que tratar
¿Le gusta ser profesor de Matemáticas? ¿Qué es lo que más le gusta de este trabajo?

Sí, disfruto mucho con la enseñanza de esta materia.


Lo que más me gusta de mi trabajo es la gran recompensa que tenemos los profesores cuando por la calle nos encontramos con un antiguo alumno que nos reconoce y nos da las gracias por las veces que le llamamos la atención o que lo echamos al pasillo… Ese es el mejor salario que puede tener un profesor, el momento en el que te encuentras a un alumno y te recuerda y agradece las discusiones que tuvisteis y que al final le sirvieron de ayuda.

¿Definiría de alguna manera lo que supone ser un  profesor?


Pues en la profesión docente, un buen profesional es aquel que es capaz de resolver problemas de aprendizaje haciendo uso de su conocimiento profesional, de cómo se produce el aprendizaje, de cómo la enseñanza se puede modificar para adaptarla a ese problema, contando con su experiencia. El profesional docente se encuentra con un problema de aprendizaje y diseña una estructura de enseñanza para resolverlo.
A nivel personal, ¿le ha supuesto una satisfacción su trabajo?

Totalmente. He tratado de hacer siempre lo que quería, y eso era mucho. Me he metido en todo tipo de proyectos, acciones, programas… He disfrutado mucho con eso y es la enseñanza el mundo del que más conocimientos tengo. No he tenido otra ocupación aparte de las clases y mi dedicación a los centros en los que he estado.

En estos instantes, y si echa un vistazo a toda su trayectoria profesional, ¿qué momentos recuerda con especial cariño? 

Hubo dos momentos en los que yo aprendí mucho de la profesión. Yo fui el primer liberado sindical de Murcia, estuve un año en un sindicato en U.G.T. y aprendí muchísimo, estamos hablando del año 84, yo tenía 30 años. Llevaba cuatro o cinco en la enseñanza y cuando entré de liberado aprendí muchísimo sobre el funcionamiento del sistema educativo.

Posteriormente, en el año 87, entro a dirigir el Centro de Profesores de Murcia, un centro que se encarga de la formación del profesorado. Estuve allí seis años con un grupo de gente, e impulsamos la creación de los centros de profesores. Esos años que estuve allí, también fueron de un aprendizaje muy grande porque no solamente organizamos las actividades, sino que nos auto formamos, y organizamos actividades para la formación del profesorado y para el desarrollo profesional de los docentes.

Esas dos etapas fueron muy importantes para mí profesionalmente.

¿Qué sentimientos tiene al saber que se acerca el momento de la jubilación?

No tengo ningún sentimiento en particular, para mí es como un reto similar al que podéis tener los adolescentes con vuestro futuro. Quiero decir, ¿qué voy a hacer yo en los próximos años? ¿A qué me voy a dedicar? Tengo que pensar en algo para estos años, pero no me resulta angustioso. Es un reto en el sentido más positivo de la palabra: tengo y quiero dedicarme a otras actividades, tareas… No es nada estresante para mí, al contrario, me agrada la idea de dedicarme a cosas distintas.

¿Qué mensaje dejaría a sus compañeros y a sus alumnos?

A mis compañeros les recomendaría el cuidado de la profesión docente. No se trata solo de cumplir el horario, no solo es ser simpático con los alumnos, aunque también hay que serlo. La profesión docente mejora en la medida en la que resolvemos problemas de aprendizaje, y cuanto más expertos seamos en ello, nuestra profesión será más potente, más prestigiosa, las personas sentirán admiración por ella. Cuando nos dediquemos a otras cosas, nuestra profesión se va a ver debilitada.

En cuanto a los alumnos, les recomiendo que usen su inteligencia para dirigir su vida hacia sus propias metas. Si sois capaces de establecer una meta inteligente para dirigir vuestra vida hacia ella, la felicidad la vais a tener añadida. Vais a tener distracciones, muchas llamadas para que cambiéis de rumbo, fracasos en la dirección de esa meta, pero importante es que consegáis dirigir vuestra vida de forma inteligente hacia el logro de esa meta. Ese es el mejor consejo que yo os daría. 

Muchas gracias por esta entrevista. Ha sido un honor para nosotras poder hacerla.

No hay comentarios:

Publicar un comentario