lunes, 27 de abril de 2015

Nuestro intercambio a la Isla de Man

María, Paula M., y Elena, 3º ESO A

En este reportaje os vamos a contar nuestra experiencia del intercambio 2014/2015 a la Isla de Man en el que participamos los alumnos de 3º ESO y que hicimos recientemente.
En España
   La mañana del viernes 3 de octubre ya estábamos nerviosas, porque esa misma tarde conoceríamos a nuestras parejas de intercambio, aunque ya hubiésemos hablado con ellas antes los nervios seguían siendo los mismos.
Una vez en el aeropuerto los nervios incrementaron y poco después de llegar nos enteramos de que su vuelo había sido retrasado poco más de dos horas, por lo que tuvimos que aguantar con esa sensación hasta que vimos que su vuelo había llegado, ahí los nervios fueron a más . Nos colocamos alrededor de la puerta por la que tenían que entrar y cuando vimos un grupo de estudiantes a lo lejos empezamos a chillarles. Ya presentados, cada uno se fue a su casa dado que ya era tarde.
 A la mañana siguiente decidimos enseñarles el barrio, a excepción de Paula que fue a pasar el fin de semana a Madrid con su intercambio; por la tarde los llevamos al centro de Murcia para que vieran la catedral, la plaza Santo Domingo, el teatro Romea… y más tarde volvimos al barrio para cenar.

El domingo hicimos una excursión a Cartagena organizada por las familias, vimos el anfiteatro romano, al ascensor panorámico y por último fuimos a dar un paseo en barco, en el que bailamos tanto como duró el viaje. Cuando regresamos a Murcia nos quedamos un rato más juntos aun sabiendo que al día siguiente había instituto.
El lunes ellos estuvieron en el instituto y más tarde fueron a visitar los centros comerciales, ya que allí en la Isla no tienen nada parecido. Por la tarde los llevamos a una clase de zumba y les enseñamos  a comer pipas, lo que fue un espectáculo, tras la clase cada uno volvió a su casa.
El martes fueron a pasar la mañana al balneario de Archena, volvieron a medio día, por la tarde algunos tuvimos actividades extraescolares, después de haberlas acabado volvimos  a quedar el grupo entero para celebrar el cumpleaños de una de las inglesas en casa de Elena.
El miércoles fuimos todos juntos a una playa de Águilas donde pasamos toda la mañana. Mientras  las españolas nos dábamos un baño, los ingleses se adentraron más en el mar con sus aletas y gafas de buceo acompañados por Mr. Jud, su profesor. A medio día comimos en un bar, después de eso nos acercamos a Lorca para pasar la tarde en un centro comercial. Esa misma tarde algunos nos quedamos en la calle, mientras que otros quedaron para ver una película.
El jueves, su último día, ya nos habíamos acostumbrado a ellos incluso les cogimos mucho cariño por lo que no queríamos que se fueran. Esa mañana cogieron el tranvía para ir a Terra Natura, les gusto bastante (o al menos eso nos dijeron a nosotras) como volvieron temprano, estuvieron con nosotros en la clase de plástica, fliparon al ver que en vez de dar clase hacíamos videos corriendo por la pista en los que participaron, aunque lo pasaron un poco mal a causa del calor.
Al ser el último día hicimos una cena de despedida en el Thader, intentaron colarse en un parque de bolas, por lo que nos echaron del lugar; cuando se hizo más tarde volvimos a nuestras respectivas casas ya que teníamos que levantarnos muy temprano para que cogieran el autobús y despedirlos.
Con mucha tristeza llegó el viernes y con alguna que otra lágrima los despedimos, sabiendo que los veríamos en cinco meses.

En la isla de Man
El jueves por la mañana, nos levantamos muy temprano para ir hacia Alicante y coger el avión con destino Londres. Fuimos con los alumnos del intercambio de Amersham, que al llegar allí, tomaron un autobús y en dirección al pueblo, mientras nosotras teníamos que esperar unas horas más en el aeropuerto para tomar otro avión a la Isla.
Cuando llegamos no nos lo creíamos. El aeropuerto de allí era pequeño, fuimos a recoger las maletas, y de repente, tras un cristal aparecieron todos los ingleses esperando nuestra llegada. ¡Qué  emoción! No podíamos esperar para conocer a nuestras familias inglesas, aunque a la vez estábamos bastante nerviosas.
La madre inglesa de María era muy simpática, se llevó muy bien con ella, igual que con el hermano de Leah y la novia de este. La familia de Elena era muy numerosa, ella vivía en una casa muy grande con todo tipo de animales: conejos, pollos, gallinas… Como si fuera una granja. La familia de Paula todo lo contrario, su inglés, Aiden, ya había dejado el colegio, por lo que no era amigo de los demás, pero al final se adaptó bien al resto del grupo.
El primer día visitamos Douglas, que es como la capital de la Isla de Man. Allí fuimos a ver un museo donde nos disfrazamos de militares o enfermeras, y al terminar, nos dejaron tiempo libre toda la tarde para comer e ir de compras. El día fue muy divertido porque los ingleses se vinieron con nosotras y lo pasamos genial. Al llegar a Ramsey, que era donde estaba el instituto, cada uno  fue a su casa y por la noche quedamos para salir todos juntos ya que era viernes. Nos llevaron a cenar `Fish&Chips´ y  luego a un parque enorme. Nos presentaron a sus demás amigos y fuimos a un sitio llamado `Factory´ que era a donde ellos iban a veces cuando salían. Había música, billar, futbolín… y allí pasamos el resto de la noche.
El sábado por la mañana no teníamos ningún plan, así que cada una se quedó con su inglés. María se fue con Leah a pasear y a que le enseñara Ramsey, era precioso, fueron a la playa y a un río, todo era muy verde aunque hacía bastante frío.  Elena se quedó en casa preparando un bizcocho con su madre inglesa y después fue a ver bailar ballet a Eve. Por otro lado, Paula y Aiden fueron a visitar Laxey con su madre inglesa.

Por la tarde fue lo mejor. Jugamos al láser, que es parecido al paintball, pero por el bosque. Hacía mucho frio y nos manchamos bastante de barro pero nos lo pasamos muy bien. Nos dividimos en dos equipos, rojos y azules, y teníamos que ir superando pruebas. Más tarde, después de asearnos y cambiarnos, Erin, una chica del intercambio,  dio una fiesta en su casa, a la que todos asistimos. Hicimos muchos amigos, pues en la fiesta había más de cincuenta personas. También enseñamos a los ingleses a como bailar flamenco, por lo que nos reímos un montón.
Al día siguiente no hicimos mucho, nos llevaron a un lugar que estaba hecho de camas elásticas y gomaespuma, y allí pasamos la tarde, saltando y bailando. Era el día de la madre y por la noche todos tuvimos una cena familiar.
El lunes por la mañana era el día en que teníamos que asistir a clase con ellos. Su instituto está dividido en dos edificios  (este y oeste), es decir, que para cada asignatura nos teníamos que ir moviendo de un lado a otro y en cada clase íbamos con gente distinta. El colegio era enorme y aunque en clase no entendimos mucho, fue gracioso porque todo el mundo nos miraba, y cuando nos veían por los pasillos nos decían: ¡HOLA!
A la hora de comer fuimos a la cantina, nos habían preparado el típico “packed-lunch” para comer. Allí vimos a todas/os  los que estaban en la fiesta del sábado, que se sentaron con nosotras a comer. Después de eso nos fuimos de excursión a ver wallabies, que son canguros pero más pequeños, típicos de la Isla. Había que estar en silencio y sólo conseguimos ver cuatro o cinco, pero el lugar era muy bonito, parecía un bosque encantado como sacado de un cuento.
Ya estábamos a martes, sólo nos quedaban dos días más allí, nuestros compañeros de Winchester y Amersham ya estaban volviendo o les quedaba poco para hacerlo. Nosotros éramos los que más tiempo íbamos a estar de viaje. Hoy nos tocaba ir de excursión en barco, nos dividimos en dos grupos porque el barco era pequeño. Vimos muchísimas focas y el paisaje era precioso. Paramos el motor y el capitán nos enseñó a pescar, fue bastante divertido y pescamos bastantes peces. Mientras un grupo estaba en el barco, las demás  habían ido a visitar un pueblo y a una cafetería, desde donde había unas vistas maravillosas. Más tarde, cambiamos los grupos, y esta vez las que se quedaron en el puerto, fueron con Chon a pasear por la playa.
Esa misma tarde fuimos a jugar a los bolos a la única bolera de toda la isla. También había una sala de recreativos y estuvimos allí toda la tarde hasta que comenzó a anochecer. Aparte de todos los chicos y chicas del intercambio, también se vinieron algunos amigos más de nuestros ingleses, ya que nos habíamos llevado muy bien con todo el mundo.
Miércoles, nuestro último día en la isla. La excursión de ese día fue ir a visitar una cascada, un sitio muy bonito y muy verde. El paisaje de aquel lugar era precioso. También nos llevaron a un museo donde compramos miel y dulces típicos de allí y por último fuimos a un castillo medieval. Con nosotras se vinieron alumnas inglesas más mayores que ya habían estado en Murcia en años anteriores y conocían gente de nuestro instituto.
Al regresar a Ramsey, nuestros ingleses habían reservado una cena en un restaurante italiano. Era nuestra última cena juntos, la cena de despedida y tenía que ser especial. Resultaba que el camarero era de Granada y  sabía español con lo cual la cena fue bastante entretenida. Cuando terminamos de cenar volvimos al parque al que nos habían llevado el primer día y estuvimos jugando y despidiéndonos, casi todos estábamos llorando o aguantándonos las lágrimas aunque nos íbamos a volver a ver al día siguiente.
El jueves por la mañana tuvimos que madrugar para coger el autobús hacia el aeropuerto. Quedamos en la puerta del colegio, y allí estábamos  casi todos, sin poder parar de llorar. No los íbamos a volver a ver nunca más. La despedida fue muy dura, pues nos habíamos cogido muchísimo cariño y habíamos hecho amistades. En el aeropuerto nos esperaban Elena con Eve, María y Aimee, y María José con Stuart, pues ellos habían decidido acompañarlos hasta allí. Nos despedimos por última vez de ellos también y comenzó nuestra vuelta a casa. Una semana inolvidable y una experiencia que repetiríamos una y mil veces más.


No hay comentarios:

Publicar un comentario