lunes, 13 de abril de 2015

Entrevistamos al primer director de nuestro instituto

Gran entrevista la que hicieron Nuria y Rocío a Don Pedro, el primer director del IES La Flota.
Don Pedro nos contó grandes secretos de nuestro instituto: cómo se construyó y por qué, qué profesores había entonces, sus inicios... Y además, nos habló de su carrera como docente y de su función como primer director del instituto. Una oportunidad única que nos brindó y en la que pudimos conocer de primera mano todo sobre nuestro Centro. Le damos las gracias por su amabilidad y su cercanía.

Nuria, 4ºESO D y Rocío, 4º ESO A
Desde el principio de nuestra entrevista, Don Pedro se mostró con mucho interés en responder nuestras preguntas. Lo primero que nos dijo fue que además de dedicarse a la enseñanza también se dedica, desde el principio de su vida laboral hasta el día de hoy, a su especialidad dentro de su carrera de Química, la Enología.


Nos contó que empezó a trabajar en la enseñanza en el año 1971 pero que a la misma vez, ya no de forma oficial, se dedicaba a asesorar a distintas bodegas.
Nos mencionó que antes de llegar a nuestro instituto estuvo trabajando en otros institutos en Canarias y Mula, donde vivía. Cuenta que cuando llega a Murcia, ya es catedrático de Física y Química y que llega de una manera casual porque había pedido el traslado desde Mula ya que su segunda hija vino a estudiar aquí también, pero no pidió a La Flota ya que estaba en obras, lo estaban terminando con la filosofía LOGSE, ley de educación aquellos entonces.

Me dieron el traslado al Alfonso X El Sabio en el año 1994, creo, no recuerdo muy bien. Nos dice.


Él era director allí en Mula y como tenía experiencia en cargo, de jefe de educación en aquella época que dependía directamente de la Administración Central, le pidieron que se hiciera cargo de este proyecto: el IES La Flota. Estuvo aquí en comisión de servicio como Director para ponerlo en marcha unos meses porque una vez que se oficializa la existencia del centro, le darían el traslado.

Además, empezó con José Francisco Pérez Sánchez como Jefe de Estudios, y con Antonio Reales García como secretario.

Yo soy casi el primer funcionario que viene a La Flota, mentiría si digo el primero porque había una oficial de la oficina de secretaría, Socorro, que es la primera funcionaria que viene al centro realmente, después me nombran director a mí
Nos comenta amablemente y con una sonrisa.

Nos comenta también que empezaron a trabajar ese primer año sin la parte de hostelería y sin la ampliación que hace poco se hizo, de todas formas, nos cuenta que el instituto seguía siendo enorme, teniendo en cuenta que tuvieron ocho grupos de 3° de ESO nada más, ya que 1° y 2° de la ESO no existían todavía.
Como anécdota os diré que a mí me dan un despacho en el Juan Carlos I para hacer la matrícula de La Flota y me nombran funcionario de allí de la secretaría. Hablamos ya de finales de septiembre en los que se dieron los últimos retoques. Hay un montón de anécdotas de ese primer año. El agua y la luz la teníamos en precario, entonces claro, con la luz no teníamos problemas pero con el agua cada dos por tres nos quedábamos sin ella. Este centro se hace para desahogar los otros centros porque había mucha presión, había mucha gente y los centros estaban muy llenos, por eso se hace en precario. Nos cuenta.


Entonces, solo se utilizaba la planta baja, las plantas de arriba solo se utilizaban para usar el laboratorio de química y las aulas de música y plástica. El resto de clases estaban cerradas con llave. Esto creció de una forma bestial.
Yo dejo la dirección en el año 2000 y ya eran unos 1500 alumnos, ahora seréis más, habrá unos 2000 alumnos más o menos, nos explica.


Rocío y Nuria: ¿Qué le llevó a  estudiar Física y Química?

Don Pedro: La verdad es que tuve mucha suerte porque cuando yo tenía la edad de ir a la universidad, de lo cual hace muchísimos años -se ríe-, en Murcia solo había una Facultad de Ciencias, que era la Facultad de Química y a mí me gustaba la química o creía que me gustaba, el tiempo me lo confirmó, tuve la suerte de que me gustase y de que fuese la única facultad porque seguramente mis padres no habrían podido costearme los estudios en Madrid o en Valencia si a mí me hubiese gustado otra cosa, No es como ahora que tenemos una Universidad muy extensa con los estudios.


Rocío y Nuria: ¿Cuántos años estuvo en la enseñanza?

Don Pedro: 39 años, podía haber estado más pero... en aquellas fechas existía la posibilidad de jubilarse a los sesenta años cumpliendo unos requisitos,y cuando me llegó el momento no sabía qué hacer, no lo tenía claro, es decir, no estaba cansado, estaba todavía en situación para dar las clases pero llevaba 39 años y pensé en estar en otra situación a ver qué pasaba. Y  no me he arrepentido porque estoy ahora en otra serie de funciones, lo que os he comentado antes, estoy también en el mundo de la pintura, estoy como presidente de la Asociación de  amigos del Museo de Mula y allí pues... La verdad es que me ocupa bastante tiempo.


Rocío y Nuria: cuando usted estudiaba, ¿los institutos eran muy diferentes a los de ahora?

Don Pedro: no, yo creo que en lo principal y en lo fundamental no, todo el mundo tiene la tendencia a comentar... Es que los jóvenes de hoy... Pues los jóvenes de hoy, en mi opinión, son como lo eran hace treinta años con las diferencias lógicas de que no teníamos móviles ni las posibilidades actuales desde el punto de vista de la informática, pero fundamentalmente los jóvenes en mi época éramos folloneros, nos gustaba salir, llevar la contra a nuestros padres y yo creo que esto sigue siendo exactamente igual. La única diferencia es la que ya he comentado, ahora tenéis más medios y gracias a eso hemos podido avanzar.


Rocío y Nuria: le hemos preguntado por qué decidió estudiar lo que estudió pero, ¿por qué decidió dedicarse a la enseñanza?

Don Pedro: fue de una manera casual y obligado por las circunstancias, a mí me despidieron de una fábrica en la que estaba trabajando, y me sentó muy mal porque me despidieron a raíz de un informe que hice para la dirección donde decía cómo debíamos hacer las cosas para que fueran bien y - se ríe- me despidieron -se vuelve a reír-, entonces, al salir me encontré con un compañero de carrera y me dijo: "¿sabes que hace falta gente de ciencias?"; entonces, la gente de ciencias éramos una gente muy rara, digo rara por escasa y  fui y me recibieron con los brazos abiertos Una mañana me senté a hablar con el director y le dije: soy de ciencias y quiero dar clase. Él me dijo: "adelante, firme aquí". Y así empecé a dar clase. A partir de ahí me piqué, cada vez me gustaba más el contacto con los alumnos, el prepararme las clases, el enseñarles mi materia…
Yo creo que Química tiene muy mala fama de que es muy difícil, muy aburrida y yo  estaba empeñado en eliminar eso y creo que de alguna manera yo logré algunas cosas y siento que no haya ningún alumno que lo corrobore y es que yo hacía muchas tontunas, me subía encima de la mesa, les tiraba tizas. No es que estuviera loco, era una manera de que la gente no se despistara -se ríe- incluso algunos de mis alumnos después han sido físicos o químicos.

Rocío y Nuria: ¿Qué diferencias le ve al instituto ahora?

Don Pedro: básicamente no veo, salvo el crecimiento tan grande que ha tenido este centro. En los últimos años que estuve como director me preocupaba llegar a todos los profesores, a los alumnos no porque lógicamente es imposible. Aún se hacen cosas que se inventaron en mi legislatura  como, por ejemplo, la acogida de los nuevos, han ido variando las formas y el estilo pero  la idea es que la gente cuando llegue aquí no se sienta aislada, eso me ha preocupado a mí siempre. Siempre he tenido una preocupación especial por los compañeros. Cuando se disponía de medios, siempre intentaba dar los recursos necesarios a cada profesor.
Cada excursión que se hacía, el instituto pagaba la mitad y la otra mitad los alumnos, pero tan solo para que el alumno se diera cuenta de que eso tenía un coste. Incluso algunas cosas eran gratuitas, ahora han subido mucho los gastos y claro, obviamente no se puede atender a todo.


Rocío y Nuria: Usted, en su día, ¿no pensó que era mucha responsabilidad llevar un nuevo proyecto como el instituto?

Don Pedro:
sí, bueno, -nos comenta entre risas- yo es que no os he contado como fue mi nombramiento. Yo fui nombrado a dedo como profesor de este instituto. Que bueno un poco, al ser funcionario, supongo que los que lo sean, al igual que yo, lo entenderán, tienes dos opciones cuando el jefe te dice algo, que son obedecerle, o bueno, a la calle. Digamos que más o menos, se me obligó y es que a ver, yo venía de ser director los ocho años anteriores, y claro, estaba ya un poco cansado y quería volver a mi clase. Aunque yo siempre había dado clase, porque a pesar de tener reducción de jornada, los directores deben dar clase. Pero claro, al pedir el traslado de Mula a Murcia, pues lógicamente yo pensaba que iba a ser el último de la fila, y llego y me encuentro con esta propuesta  una de mis funciones nada más llegar fue presentarme frente al arquitecto, mi misión era comentarle a este las posibles modificaciones que podrían ayudar al centro. Y es que, os contare una anécdota, es algo que claro, forma parte de la historia del centro; el diseño de este centro había sido el ganador de un concurso organizado por la Unión Europea, en el que cada país tenía que presentar uno o varios proyectos de centro, y que el nuestro había sido el que, por parte de España, eligió la Unión Europea. Lo que haría que el edificio fuese construido totalmente con dinero de esta. Pero claro, nos dice que este centro fue diseñado para un instituto en Asturias, de ahí su problema de tener tantas cristaleras. 


Nos comenta también que desde su punto de vista otro de los grandes problemas de este instituto, son sus estrechos pasillos. Según nos cuenta, el caso que le hizo el citado arquitecto fue básicamente nulo.
Nos cuenta que al principio el instituto era prácticamente lo único que había en el barrio, y que claro, tenían la dificultad de no existir alumbrado alrededor, lo que dificultaba el poder hacer claustros por las tardes.
Como ultima anécdota, nos cuenta que en el gimnasio, además de las ventanas aún existentes, había otra más en el centro de la pared del poniente, que dejaba ver al fondo el cristo de Monteagudo, algo que claro, resultaba muy bonito. Solo que al ampliar el instituto con el edificio de hostelería, esta ventana tuvo que ser tapada. Obra que hizo que nuestro instituto fuera de los primeros en impartir grados de formación profesional. Ya que nos contaba que desde el gobierno se quería que este centro tuviera mucho nombre, comentándonos que se llegaron a presentar varios altos cargos del gobierno de la región para darle, el puesto que ellos querían.


Rocío y Nuria: para terminar, nos gustaría preguntarle, ¿qué opina acerca de que se haya creado una revista para nuestro instituto?

Don Pedro:
hombre, pues a mí me parece estupendo, solo que me gustaría haceros una corrección, y es que esta revista se creó siendo yo director hace veinte años.  Era una revista creada para ser, como ahora, un poco la voz de los alumnos, en la que un grupo de diez o doce alumnos, como vosotros, pusieran sus dibujos, comentaran las actividades, también había colaboraciones de profesores... obviamente nuestros ejemplares de antes eran mucho más rudimentarios que los que se pudieran hacer con las tecnologías de ahora. Contestando a tu pregunta, sí, me parece una actividad muy buena, muy aprovechable, desde el punto de vista educativo muy interesante y luego claro, es estupendo que tengáis un sitio donde expresar vuestras ideas, vuestra forma de pensar, y a la misma vez hacer partícipes al resto.


Como última pregunta, nuestra profesora Miriam le comentó si echaba de menos la enseñanza, a lo que él nos contestó que, exactamente, ya no, nos dice que claro, después de treinta y nueve años trabajando en ello, cuesta hacerse a la idea, pero que poco a poco ha ido perdiendo el contacto, y que a pesar de volver con muchas ganas a actividades como la que se nos ofreció, pues ya no extraña el instituto ni el dar clase.

Una vez más, desde aquí queremos darle las gracias a Don Pedro por esta gran oportunidad, gracias por enseñarnos todo lo que nos enseñó y por desarrollar la entrevista de la forma tan natural en la que lo hizo. 
                                                                                    

1 comentario:

  1. muy interesante el articulo en este dia tan chulo del libro

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