lunes, 23 de marzo de 2015

La llegada de la primavera

Juan, 1º ESO C

Era un gran día, el cielo estaba turquesa, los pajarillos cantaban en las ramas de los árboles y las flores brotaban bellas y tenían vivos colores. Esto solo podía significar una cosa…¡Había llegado la primavera! 

Mateo Richman era un niño de 9 años con el pelo rizado y desaliñado, unos ojos color café, una pequeña nariz respingona y con muchas pecas. Era un chico perfecto, era ordenado y limpio, estudioso, (no era muy buen deportista pero ese es otro tema). En fin, que era bueno y considerado, solo tenía un pequeño defecto...

¡Odiaba la primavera! Los ojos se le ponían llorosos y le picaban con frecuencia, tenía mucha alergia y no podía separarse del pañuelo y, sobre todo , odiaba los animales (todo tipo de insectos, ardillas, pájaros, ratones, etc). Y eso hacía que al llegar la primavera se pusiera gruñón, no quisiera hablar con nadie. Todo le molestaba y cogía muchas rabietas.

Un día, para ser exactos el 26 de marzo de 1963, estaba en su habitación jugando cuando, de repente, entró su madre y le dijo que la acompañara; llegaron al cuarto de estar y allí encontró a un señor mayor, de unos 60 ó 70 años, bajito; tenía un espeso bigote y una boina en la cabeza. Se llamaba Peter Thomas y le dijo a Mateo que le iba a enseñar a querer la primavera. Mateo le dijo que eso era imposible, que él la iba a odiar para siempre porque no le gustaba nada, nada, nada.

Primero, el señor Thomas le dio a Mateo una hierbas medicinales, que si las tomaba, dejarían de picarle los ojos y de moquear. Y así fue, una semana después Mateo se encontraba fenomenal. No lagrimeaba y tampoco tuvo que usar el pañuelo en todo el día.
El segundo paso del señor Thomas fue enseñarle a Mateo que no tenía por qué odiar a los animales y estuvieron toda la tarde observando insectos, escuchando el agradable canto de los pájaros y lo dulces y monas que eran las ardillas. Así pues, Mateo aprendió a amar a los animales, a todos y a cada uno de ellos.
De esta manera, y gracias al señor Peter Thomas, la primavera se convirtió en la estación favorita de Mateo.



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