lunes, 2 de febrero de 2015

Cuanto más, menos, y cuanto menos, más

Claudia M., 3º ESO C

Cuanto más descubro, más me pierdo. Cuando empiezo a entender todo, ese todo se desvanece y se hace más y más complejo. Porque quizá profundizar demasiado en algo es equivocado. O quizá no lo es. Supongo que al ser humano le resulta muy extraño el pensar tantas cosas diferentes sobre cualquier mínima tontería, y perderse entre ellas sin saber a qué conclusión llegar, o dejarla como está. O al menos, es lo que me ocurre a mí.


Me paro a razonar cosas que se supone que ya están más que razonadas. Pero no cosas como un problema de matemáticas resuelto o un análisis morfológico más que completo, no. Cosas relacionadas con la vida. Y mira que es enrevesada como para darle más vueltas, pero me es inevitable.

  Por ejemplo, alguna vez me ha venido a la cabeza algo tipo: “¿Todo lo que conocemos, como el orden de la evolución humana, o la manera en la que hemos dictado medir el tiempo, entre muchísimas otras cosas, serán correctas?”. Como he dicho antes, eso está más que analizado, pero, ¿y si está mal inducido? Me diréis, “hay pruebas”, y claro que las hay, y todas interpretadas desde el principio de los tiempos, pero, ¿y si nos hemos equivocado en algo? O, ¿y si lo que creemos que sabemos no es ni la mitad de lo que nos imaginamos?

Esto es como dar un salto al vacío otra vez, esperando caer en algo pero volviendo al punto de partida. Un punto de partida más que comprobado.

          Porque imaginaos que no existe nada, que lo que estáis leyendo ahora mismo no tiene nada de sentido, que esto son tan solo palabras.

          Pero incluso lo que os acabo de decir os involucra a una idea, porque ya les hemos dado significado a lo que decidimos llamar palabras. Y es que unos simples conjuntos de letras dicen mucho, incluso nos provocan grandes emociones, o sentimientos, como queráis llamarlo.

Esto es un tremendo lío, al fin y al cabo no lleva a nada, pero si todos nos pusiéramos a “comernos el coco” de esta manera, pasaríamos de un todo a un nada. Pero no lo vamos a hacer, porque si algo sé es que necesitamos una base; creer en algo para poder continuar o para confiar en nosotros mismos. Si todo cambiara, estaríamos totalmente perdidos.

Como dije al principio, cuanto más, menos. Y cuanto menos, más. Pero eso sí, no he dicho que todo lo que ya sabemos sea mentira, pues todo lo que acabo de escribir es simplemente un intento de entenderme. Porque si de una cosa estoy completamente segura es que el escribir es lo más cerca que puedes llegar a estar de tu mente. Ya sea en vano, o no.

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