lunes, 22 de septiembre de 2014

En el pozo

María Jesús, 3º ESO


Sigo aquí, gritando,


Clamando por mundos infinitos


Cuyo final se escribe con tinta china


Sobre una piel que no es la tuya


Una piel que nadie ha llenado de amor y desgarros


Ni de guijarros de soledad.



Ya se ha convertido en arte


Acordarme de no amarte


De no mirarte con los ojos del que todo perdona


De no encontrar tan dulce la tortura.


Y de no sumirme en una profunda locura.



Desviar la mirada si la magia surge desbocada de la nada


Matar las palabras que asfixian mi garganta.


Mientras observo tus dedos como quien observa el cielo


Y amanece mi mente con tus sonrisas a fuego.



Me dislocas el corazón, lo estrujas y dejas caer.


Y, justo cuando has dejado de matarme a llantos


Me doy cuenta de que te he olvidado


De que eres solo una melancolía fatídica y decorativa.



Pero tus ojos siguen siendo dos acantilados


Dos constelaciones de nubes claras y grises como un beso empañado


Dos caricias que atraviesan y te arrancan hasta los pensamientos.


Y siguen girando hacia mí cuando el mundo no me gira.



Te recuerdo como si de una acuarela se tratara


Te amo como quien ama y honra a sus muertos


Te anhelo como si estuvieras a mi lado


Te sueño como si te viera a través de las pestañas.



Sigo danzando con todos los árboles del reino verde primavera


Aunque ya huela a frío en sus tierras.


Sigo siendo un rey errante por mares de irreversibles males.


Sigo siendo una casualidad, un ser inexplicable.


 

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