lunes, 5 de mayo de 2014

El sueño de Sofía

Lucía M., 1º ESO B



  Había una vez una niña llamada Sofía. Sofía era una niña muy particular. No tenía amigos porque no los necesitaba. En el colegio Sofía no hablaba con nadie, no jugaba, sólo se sentaba en un banco y sacaba de su mochila su bocadillo de mortadela, su zumo de naranja y un trozo de manzana. Cuando volvía a casa, siempre se metía corriendo a su habitación y se escondía debajo de la cama con su osito Tedy y su muñeca favorita llamada Cristal.


  Cristal era una muñeca con los ojos azules, la piel morenita,  y el pelo de color negro azabache que tenía cogido con dos trenzas. Su vestido era de color violeta, de manga larga y con un lazo alrededor de la cintura.


   Sofía tenía bastante con sus dos peluches. Para ella eran sus mejores amigos. Todas las noches, antes de acostarse, Sofía le leía un cuento a Tedy y a Cristal. Hasta que una noche, mientras dormía Sofía, Tedy salió de la estantería, al igual que Cristal. Ellos se metieron dentro de la almohada de Sofía y desaparecieron, pero el lazo dorado que llevaba Cristal, se cayó, colgando en el pendiente de Sofía. A la mañana siguiente ya era sábado, y cuando Sofía se levantó , se dio cuenta de que tenía el lazo colgando de su pendiente. De repente, Sofía fue a la estantería y vió que no estaban ni Tedy ni Cristal. Sofía, tan angustiada, decidió desordenar toda la habitación hasta que metió la mano dentro de la funda de la almohada y llegó a un jardín enorme con rosales en forma de chuche. Las rosas eran caramelos de todos los colores y aromas del mundo. Las nubes eran de color rosa y muy pomposas. Entonces se dio cuenta de que eran algodón de azúcar. El sol era un caramelo Solano, con el color de la miel. Cerca también había un río que era gelatina azul, con ranas que tenían la piel de tela. Poco después, Sofía se vio reflejada en él. No era ella. Era una muñeca con el pelo cogido a un lazo rosa, y el color del pelo era naranja. Sus ojos eran marrones y muy grandes. Su boca era pequeña y muy fina. Llevaba un vestido de color amarillo y unas sabrinas de flores de color rojo. Entonces, Sofía se adentró en el jardín hasta que llegó a una cabaña de madera donde encontró a siete enanitos cortando leña y al otro lado estaba Blancanieves cogiendo flores. Sofía estaba sorprendida del lugar donde se encontraba. Al poco rato, Sofía apareció entre los arbustos y cuando Blancanieves la vio, le dio un abrazo y la invitó a entrar en la casa. Cuando estabán tomando el pan con mermelada y una tacita de chocolate caliente, Blancanieves le dijo a Sofía que se encontraba en el mundo del sueño: Sueñalandia. Le explicó que Tedy y Cristal desaparecieron para que ella fuera a buscarles hasta que acabara allí. Sofía se quedó sin palabras al oir lo que había dicho Blancanieves . A continuación, aparecieron Cristal y Tedy con una caja de tela en la que había dentro una carta y el lazo dorado. Sofía la cogió y empezó a leer. En la carta ponía:


    Querida Sofía:


    Nos alegramos muchísimo de que hayas podido conocer nuestro lugar “ Sueñalandia  “, pero lo único que queremos es que hagas amigos y que tengas buenas amistades. Nosotros nos encargamos de que sueñes cosas que tengan que ver con los amigos y las amistades. ¡No lo olvides!


                                  Cristal y Tedy


   A la mañana siguiente, Sofía se despertó y se dio cuenta de que todo había sido un sueño maravilloso. Llevaba colgado un collar de plata con un lazo dorado en el centro.


   Desde  ese momento, Sofía ya tenía amigos, siempre. Pero lo que ella no olvidaría nunca es que sus dos amigos más importantes, Tedy y Cristal, le enseñaron un mundo inesperado y una verdadera amistad.


 

No hay comentarios:

Publicar un comentario